Llegar al mes de mayo significa enfrentarse a la temida época de exámenes, y hacerlo mientras trabajas a jornada parcial o completa es, sin duda, un máster acelerado en gestión del tiempo. Compaginar el ritmo de la oficina en Indra con el estudio está poniendo a prueba mi capacidad de organización.
Mi rutina actual requiere una planificación milimétrica. Al salir del departamento de Transporte, toca cambiar el “chip” empresarial por el académico: repasar para los exámenes finales y avanzar en el desarrollo y la arquitectura de datos de mi propio TFG. A veces resulta agotador tener la cabeza dividida entre los requisitos de la empresa y el diseño de mis cuadros de mando y modelos académicos, pero también es increíblemente enriquecedor.
Esta exigencia me está enseñando a priorizar, a mantener el foco y a ser mucho más eficiente con las horas del día. A pesar del cansancio propio de estas fechas, me siento orgullosa de estar sacando adelante ambas facetas. Es un esfuerzo temporal que me está preparando para la realidad del mundo profesional, demostrándome que, con disciplina y perseverancia, es posible cumplir con los objetivos empresariales sin descuidar la meta universitaria.
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